Hoy quiero hablaros de dos palabras
que usamos constantemente y que, sin darnos cuenta, mezclamos hasta hacer un
nudo con ellas: preocupación y sufrimiento. Las repetimos a diario: “Estoy muy preocupado por esto…”, “Estoy sufriendo por aquello…”. Pero muchas veces, lo que llamamos
“preocupación” en realidad es sufrimiento… y lo que llamamos “sufrimiento” es
una preocupación disfrazada.
Que cuando pedimos liberación al universo, a Dios, a la Vida, lo hacemos desde esa confusión interna… y nuestra energía entra en ruido, en pérdida y en choque.
Esto que te comparto nace de mi propia experiencia, no de un libro.
¿Qué es realmente preocuparse?
Si lo miramos despacio, pre-ocuparse es literalmente “ocuparse antes de tiempo”. Es decir: mi mente se adelanta a los hechos, se llena de pensamientos negativos, hace películas enteras de cosas que aún no han ocurrido.
Empieza a inventar escenas:
- “Seguro que va a salir mal…”
- “Fijo que esta persona piensa esto de mí…”
- “Ya verás como todo se complica…”
Y todo eso sucede sin saber qué
está ocurriendo realmente al otro lado. No hay datos, solo imaginación teñida
de miedo.
Es como querer que un árbol
dé fruto antes de plantarlo. La preocupación es esa mente que corre al futuro,
se instala en él… y lo llena de sombras antes incluso de que amanezca.
¿Y qué es entonces el
sufrimiento?
El sufrimiento es distinto. No es
una película inventada: es algo que ya ha pasado o ya está pasando y que nos
duele de verdad. No es tu mente jugando contigo. Es una parte de tu ser con una
espina clavada:
- una muerte que no sabes cómo integrar,
- una pérdida,
- una traición,
- un abandono,
- una situación que te ha marcado y aún no sabes cómo
digerir.
Si seguimos con la metáfora del
árbol: Esta vez sí se ha plantado el árbol, lo has regado, has soñado con sus
frutos… pero en algún momento alguien ha pisado el tallo, o tú mismo, sin darte
cuenta, lo has dañado.
Entonces una rama empieza a
secarse. Ese secarse es el sufrimiento. Algo pasó. Algo dolió. Y hay una parte
de ti intentando entender: “¿Qué hago con esto?”
Del dolor al fruto: la magia de
cuidar lo que duele
La buena noticia es que el sufrimiento puede transformarse. Si cuidas esa rama herida, si le das espacio, atención, acompañamiento, ayuda, verdad, esa parte que se estaba secando puede convertirse en abono para algo nuevo. El dolor, cuando se escucha y se trabaja, puede convertirse en un fruto precioso llamado: Nueva Vida.
No significa que lo que pasó deje
de haber pasado. Significa que deja de gobernarte. Lo que antes era peso, se
vuelve raíz.
El rosal: espinas… y belleza
La vida es más un rosal que un
cuento de hadas. Un rosal tiene espinas que pinchan y duelen. Pero también
tiene un verde esperanza y flores que parecen pequeños milagros: rosas blancas,
rojas, rosas, amarillas, multicolor…
Ese rosal viene a recordarte algo
muy simple y muy profundo: que, a pesar de la preocupación y el sufrimiento, la
Belleza sigue existiendo en el mundo, y se llama HOY. No es mañana, no es
cuando todo “se arregle”, es hoy: en la respiración que estás tomando ahora, en
la persona que te escucha, en la lágrima que por fin se permite caer, en la
decisión de pedir ayuda.
Para terminar, si algo de esto te resuena, quizá sea un buen momento para preguntarte:
- ¿Lo que siento ahora es preocupación (mente
adelantada) o sufrimiento (algo que ya ocurrió y me duele)?
- ¿Necesito aprender a calmar mis pensamientos… o
necesito acompañar una herida real?
Porque no se sana igual una cosa
que la otra.
Con amor,
PD: Si sientes que tu
preocupación o tu sufrimiento necesitan un espacio seguro donde ser mirados y
acompañados, puedes contactarnos.
Nuestras sesiones de coaching o
sanación tienen un valor de 35€ y pueden ser presenciales u online.
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Cierto !! Reflexión muy constructiva de 2 términos muy cotidianos que nos acompañan en el día a día y que al final en la mayoría de los casos nos dejamos involucrar, la preocupación y el sufrimiento. Gracias
ResponderEliminarAy, gracias a ti por leerla con el corazón 🤍
EliminarEs verdad, estos dos compañeros de viaje —preocupación y sufrimiento— se nos cuelan en lo cotidiano casi sin darnos cuenta, y terminamos envueltos en ellos como si fueran lo mismo. Cuando empezamos a distinguirlos, ya no nos “arrastra” tanto la mente, y podemos mirar lo que sentimos con más calma y menos juicio.
Ojalá esta reflexión te ayude, cada vez que notes que algo aprieta dentro, a preguntarte:
“¿Me estoy preocupando… o realmente estoy sufriendo algo que merece ser abrazado y sanado?”
Gracias por caminar este proceso conmigo. 🌱✨
Cierto !! Reflexión muy constructiva de 2 términos muy cotidianos que nos acompañan en el día a día y que al final en la mayoría de los casos nos dejamos involucrar, la preocupación y el sufrimiento. Gracias
ResponderEliminarGracias a ti por sentirlo así. La preocupación y el sufrimiento aparecen cuando la mente se adelanta a la vida o se aferra a lo que ya pasó; no hay que pelear con ellos, sino mirarlos con conciencia y volver al presente. Ahí, en lo simple, el alma respira y todo se ordena un poco más.
Eliminar—Miguel Ângel